En 30 segundos
- Poner música en un gimnasio es legalmente "comunicación pública", lo mismo que una radio en un bar: hace falta licencia, no basta con tener Spotify Premium.
- Spotify y YouTube personal son solo para uso privado: sus propios términos prohíben expresamente reproducirlos en un negocio.
- En España se pagan dos licencias distintas y compatibles: SGAE (autores) y Somos Música, la marca de AGEDI-AIE (productores y artistas). Pagar solo una no te cubre entero.
- La tarifa depende de la superficie del local y de si hay clases dirigidas con música (spinning, zumba…), que tienen un tratamiento distinto al simple hilo ambiental.
- Existen alternativas legales —hilo musical con licencia incluida, catálogos de música para negocios— pero no todas cubren lo mismo: hay que preguntar exactamente qué incluyen antes de contratar.
Si has recibido una carta de la SGAE o simplemente te preguntas si la lista de Spotify que suena en tu sala de fitness es legal, no eres el único dueño de gimnasio que lo descubre tarde: casi nadie se plantea la música para gimnasios como un tema legal hasta que llega el requerimiento o la visita de un gestor de la entidad de gestión. Y el problema no es solo el altavoz de la recepción: también las clases dirigidas, la tele del vestuario o la playlist que pone el monitor de spinning cuentan.
En este artículo vamos a lo concreto: por qué la música en tu local es "comunicación pública" aunque la pongas desde tu propio móvil, por qué Spotify o YouTube personal no te cubren para uso comercial, quién cobra qué (SGAE y AGEDI-AIE, que ahora se presenta como Somos Música, son dos cosas distintas), cómo se calcula más o menos la tarifa, qué pasa si decides no pagar y qué alternativas legales existen de verdad —con sus letras pequeñas incluidas—.
Música para gimnasios en España: SGAE, AGEDI-AIE (Somos Música), tarifas orientativas y alternativas legales sin sustos ni cartas de reclamación
Por qué la música de tu gimnasio es "comunicación pública" (y sí, cuenta)
Poner música para que la oigan tus socios es, legalmente, un acto de comunicación pública: cualquier forma de hacer llegar una obra a un grupo de personas sin repartirles copias individuales. Un altavoz en la sala de fitness, la tele encendida en el vestuario o el monitor de la clase de zumba con su propia playlist entran todos en esa misma definición, tanto si el sonido es "de fondo" como si es el protagonista de la clase.
Esto no es una peculiaridad del sector fitness: aplica igual a un bar, una tienda de ropa o una peluquería. Lo que cambia es que un gimnasio suele tener varias fuentes de música a la vez —sala general, recepción, clases dirigidas— y cada una puede entrar en un epígrafe de tarifa distinto. La propia SGAE tiene una licencia específica para "gimnasios, academias de baile y establecimientos análogos", precisamente porque reconoce que este tipo de local es distinto a un comercio con hilo musical de fondo.
74 millones €
recaudó la SGAE solo por comunicación pública en 2024 —el concepto bajo el que se factura la música en bares, tiendas y gimnasios—, un 9% más que el año anterior, dentro del mayor ingreso de su historia (390 millones €). No es un cobro simbólico: es una categoría que crece cada año. Fuente: SGAE, nota de prensa sobre resultados 2024
Spotify, YouTube o tu móvil personal: por qué no cubren tu gimnasio
Una cuenta de Spotify Premium o de YouTube te da derecho a escuchar música tú, no a retransmitirla a los socios de tu centro: ambos servicios están pensados para uso privado, y lo dicen sus propios términos.
Es un malentendido muy común: pagar una suscripción de streaming personal se confunde con "tener la música pagada", cuando en realidad esa cuota cubre tu escucha individual, no la reproducción pública en un negocio. El propio centro de ayuda de Spotify lo deja negro sobre blanco:
«Spotify es solo para uso personal, no comercial.» Esto significa que no se puede reproducir en público desde un negocio: bares, restaurantes, tiendas, peluquerías, estudios de baile, gimnasios y locales similares.
— Spotify, Centro de ayuda: Spotify para uso público o comercial
Lo mismo aplica, en la práctica, a poner una lista de YouTube desde el móvil del monitor: sirve para consumo personal, no sustituye a la licencia de comunicación pública que exige la ley. Si tu gimnasio suena hoy con una cuenta personal de streaming, jurídicamente estás en la misma situación que si no pagaras nada: la cuota que abonas no es la licencia que te falta.
Quién cobra qué: SGAE y AGEDI-AIE (Somos Música) son licencias distintas
En una misma canción conviven tres derechos separados —del autor, del productor y del artista— y en España se agrupan en dos licencias distintas que hay que pagar las dos: no es una o la otra, es una y la otra.
- SGAE gestiona los derechos de autores y compositores: quien escribió la letra y la música. Es la entidad más conocida y la que suele mandar el primer contacto o requerimiento a los negocios.
- AGEDI-AIE, que desde 2024 opera de cara al público bajo la marca Somos Música, gestiona los derechos de los productores fonográficos (los sellos que grabaron la canción) y de los artistas intérpretes (quien canta o toca). Su licencia está reconocida por el Ministerio de Cultura y es completamente independiente de la de SGAE.
Muchos gimnasios pagan solo a la primera entidad que llama a su puerta —normalmente SGAE— y dan por hecho que ya están cubiertos. No lo están: Somos Música (AGEDI-AIE) explica en su propia web que ambas licencias son "independientes, compatibles y acumulables", así que falta la segunda mitad de la foto.
Cómo se calcula la tarifa de música para un gimnasio
La tarifa no es un importe fijo por local: se calcula sobre todo por la superficie del centro y por el tipo de uso musical que hagas de ella, y varía cada año.
- Superficie del establecimiento: los metros cuadrados de la zona donde suena música son la variable principal en la tarifa de SGAE para gimnasios y academias de baile.
- Tipo de uso: no es lo mismo música ambiental de fondo que música protagonista en una clase dirigida (ver siguiente apartado).
- Descuentos disponibles: SGAE ofrece hasta un 15% de reducción combinando domiciliación bancaria, pago anual o semestral anticipado, y bonificaciones adicionales por pertenecer a determinadas asociaciones del sector.
- Licencia aparte de Somos Música: se calcula y se contrata de forma independiente, con su propio tarifario según actividad.
Como los importes exactos cambian cada año y dependen de tu local concreto, no vamos a darte una cifra que podría estar desactualizada al leer esto: lo más fiable es simular tu caso en el configurador de licencias de gimnasio de SGAE y pedir presupuesto a Somos Música para la parte de productores y artistas. Si estás calculando el presupuesto completo de apertura, esta partida encaja dentro del resto de gastos fijos que repasamos en cuánto cuesta mantener un gimnasio al mes.
Música ambiental frente a clases dirigidas: no es lo mismo
Una clase de spinning o zumba con música a todo volumen no tributa igual que el hilo musical de fondo en la sala de pesas: la propia SGAE distingue el uso "necesario y accesorio" (ambiental) del uso donde la música forma parte central de la actividad, como ocurre en las clases dirigidas.
Esto tiene una consecuencia práctica: si organizas varias clases dirigidas con música a la semana, conviene revisarlo específicamente al contratar la licencia, no dar por hecho que el hilo musical general ya lo cubre todo. Si además quieres que esas clases sean rentables de verdad —no solo legales—, tienes la guía completa en qué clases dirigidas son más rentables para tu gimnasio y cómo organizar el calendario sin caos en organizar clases dirigidas y reservas.
Un gasto fijo más, controlado como el resto
La licencia de música es una partida fija más, como el alquiler o el TPV. Con GymGest la llevas junto al resto de gastos del centro, sin depender de una hoja de cálculo aparte. Puedes verlo en las funcionalidades del panel.
Probar GymGest gratis 30 díasQué pasa si no pagas: inspecciones y reclamaciones retroactivas
No pagar no significa "pasar desapercibido": las entidades de gestión trabajan con visitas de comprobación y, si detectan música sin licencia, reclaman también los años anteriores sin cobertura, no solo desde el momento de la visita.
- Carta o requerimiento previo: suele ser el primer contacto, con la propuesta de contratar la licencia y regularizar la situación.
- Visita de un gestor o inspector: puede comprobar in situ si hay música sonando y de qué tipo (ambiental, clases con megafonía, TV).
- Reclamación con efecto retroactivo: si se demuestra que llevabas tiempo reproduciendo música sin licencia, la entidad puede reclamar el importe correspondiente a ese periodo, no solo a partir de ahora.
- Vía judicial en los casos que no se regularizan: la falta de licencia de comunicación pública es una infracción de propiedad intelectual, con la consiguiente vía de reclamación legal.
La forma más barata de resolver esto siempre es antes de que llegue la carta: revisar tu situación con SGAE y con Somos Música, y decidir con esa información si te compensa la licencia completa o alguna de las alternativas que vemos a continuación. Si aún estás definiendo el resto de trámites y licencias para tu centro, tienes el mapa completo en normativa y licencias para abrir un gimnasio.
Alternativas legales a SGAE para la música de tu gimnasio
Existen alternativas reales a pagar la licencia completa de SGAE y Somos Música, pero ninguna es automáticamente "gratis de derechos": lo importante es preguntar por escrito qué cubre exactamente cada opción antes de contratarla.
- Servicios de música para negocios (tipo Soundtrack Your Brand): ofrecen catálogos con licencia comercial ya negociada con productores y sellos, pero en España puede seguir siendo necesaria la licencia de autor de SGAE aparte, según cómo esté configurado el acuerdo del proveedor. Pide siempre confirmación explícita de qué parte cubren.
- Catálogos de música con licencia directa (tipo Epidemic Sound): algunos ofrecen licencia directa que incluye interpretación pública, pensada para contenido y, en algunos planes, para uso en establecimientos. Revisa el plan concreto: no todos los niveles cubren local físico abierto al público.
- Hilo musical con licencia incluida en la cuota: proveedores especializados que ya tienen acuerdo cerrado con las entidades de gestión y te entregan certificado de cobertura, para que no tengas que negociar tú con SGAE y Somos Música por separado.
- Silencio + clases con listas ya licenciadas: la opción más simple y menos costosa es no poner música ambiental (o dejar solo TV con licencia de radiodifusión) y usar únicamente música cubierta por el propio software de clases o por la licencia del monitor externo.
⚠️ Ojo con el "sin SGAE" que promete demasiado. Un catálogo puede evitarte de verdad el pago a SGAE (si son artistas no gestionados por esa entidad) y aun así deberse la parte de Somos Música si el productor de esa grabación está afiliado a AGEDI-AIE o a una entidad extranjera con acuerdo de reciprocidad. Pide siempre certificado por escrito de qué cubre: ¿solo autor, o autor + productor + artista?
Tabla comparativa: coste, cobertura y esfuerzo de cada opción
Para decidir con cabeza, compara cada alternativa por lo mismo: qué te cuesta, qué te cubre de verdad y cuánto esfuerzo te exige mantenerla al día.
| Opción | Coste orientativo | Cobertura legal | Esfuerzo |
|---|---|---|---|
| Spotify/YouTube personal | Ya lo pagas, pero no cuenta | Ninguna para uso comercial | Ninguno (y ese es el problema) |
| SGAE + Somos Música (licencia completa) | Según m² y tipo de uso — consultar tarifario oficial | Completa: autor + productor + artista | Medio: dos trámites separados |
| Hilo musical con licencia incluida | Cuota mensual — consultar presupuesto del proveedor | Completa si el proveedor lo certifica por escrito | Bajo: un único contrato |
| Servicio de música para negocios (streaming B2B) | Suscripción mensual — consultar plan del proveedor | Variable: verificar si incluye o no la parte de SGAE | Bajo, pero exige preguntar bien antes |
| Silencio + listas licenciadas en clases | Gratis o coste mínimo | Completa si la fuente de las clases está cubierta | Medio: depende de cada monitor |
Preguntas frecuentes
¿Tengo que pagar SGAE si solo pongo música de fondo, sin clases dirigidas?
Sí. La SGAE tiene tarifas específicas para música "necesaria y accesoria" (ambiental), que es precisamente el caso del hilo musical de fondo. Que no sea el centro de la actividad no la exime de licencia: sigue siendo comunicación pública.
¿Con pagar a SGAE ya tengo toda la música de mi gimnasio en regla?
No. SGAE cubre los derechos de autor (quien escribió la canción). Los derechos del productor fonográfico y del artista que la interpreta los gestiona una entidad distinta, AGEDI-AIE, que se presenta al público como Somos Música. Son licencias independientes y hay que contratar las dos.
¿Puedo usar mi Spotify Premium en las clases de spinning o zumba?
No de forma legal. Spotify limita expresamente su servicio a uso personal y no comercial en sus propios términos, y una clase dirigida es, si cabe, un uso más intensivo y visible de la música que el hilo ambiental. Necesitas la licencia de comunicación pública correspondiente, igual que para el resto del centro.
¿Qué pasa si nunca he pagado y llevo años con música en el gimnasio?
Puede llegar un requerimiento o una visita de comprobación, y si se confirma el uso sin licencia, la entidad de gestión puede reclamar también el periodo anterior, no solo desde el momento en que te contactan. Regularizar antes de que llegue esa carta suele salir más barato que esperar a que te reclamen con carácter retroactivo.
¿Hay alguna forma de tener música sin pagar nada a nadie?
Solo si usas música realmente libre de todo derecho (dominio público o creada específicamente para uso comercial libre, con certificado del proveedor) y no reproduces radio, TV ni playlists comerciales. En la práctica, para un gimnasio con clases dirigidas y ambiente general, lo más realista es comparar el coste de la licencia completa frente a un proveedor de hilo musical o música para negocios que ya incluya la cobertura en su cuota.
La música para gimnasios no tiene por qué ser un dolor de cabeza si la abordas como lo que es: un gasto fijo más de tu centro, igual que el alquiler o el TPV, no un riesgo que gestionar solo cuando llega la carta. Revisa qué suena hoy en tu gimnasio, confirma si tienes las dos licencias (SGAE y Somos Música) o una alternativa que las cubra por escrito, y decide con datos reales, no con la tranquilidad falsa de una cuenta personal de streaming.
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